01/09/10 10:40:21

La muerte de la web, augurios y tropezones

Desde la revista Wired se ha vaticinado que no le queda mucha vida a la web. Un nuevo planteamiento visionario encima de la mesa. En 1997 ya plantearon algo parecido en su artículo "Push!" (refiriéndose a las tecnologías "push") donde empezaban sentenciando: ¿Recuerdas la guerra entre navegadores Netscape y Microsoft? ¡Olvídala!. En otro párrafo del artículo se referían a una posible venganza de la televisión. Es cierto que la llegada de Internet ha supuesto la crecida imparable de nuevas formas de pensar y nuevos medios de trasmitir la información y el conocimiento, pero, viendo la evolución de cada medio, no se sustituirá uno por otro.

Ahora la famosa revista nos presenta, a través de su redactor jefe Chris Anderson, otro anticipado punto de vista. Igual que el capitalismo ha cumplido su ciclo, a la web le quedan tres telediarios. La base teórica para decir esto es, desde mi punto de vista, algo ingenua. Ellos plantean que sólo hay un tipo de usuario y una aplicación concreta para cada uso. Por ejemplo, una persona que se levanta por la mañana y lee su email en el Ipad desde la cama, hace uso de una aplicación. Que lee su Facebook, Twitter o el New York Times, tres aplicaciones más. Y así hasta que llega a su casa y escucha su música en Spotify o juega con la Playstation. El usuario ha estado usando Internet todo el día aunque no ha pasado por la web en ningún momento, sentencian. Y es cierto, es así. Antes de que la web irrumpiera existían otros servicios que la gente usaba para comunicarse y obtener información. Hay un problema, entiendo yo, que es la confusión sistemática entre web e Internet. Cuando el navegador te dice que no tienes acceso a tal página, puede que si tengas conexión a Internet, paradójico, ¿Verdad? Pues no. La web es un servicio más que se apoya en protocolos y lenguajes para que veamos la información que se presenta en pantalla aunque es común pensar que si no tenemos web no tenemos conexión.

Los dispositivos móviles en alza
Dicen que todo este cambio se va a producir conducido principalmente por la llegada del Iphone y similares, un mundo donde Google tiene las patas muy cortas y donde el lenguaje de marcas HTML no tiene sentido. Un mundo que eligen los consumidores no por rechazar la web (en que quedamos) sino porque es un mundo donde los servicios se adaptan mejor al usuario - quizá la publicidad tenga un mayor impacto allí o dé el salto a otro modelo que genere otras vías de financiación-. Y no es que piense, ni mucho menos, que la web sea la plataforma ideal para presentar la información, pero sí creo que es un formato adaptable junto con los otros que vengan, complementario si crean navegadores que cumplan los estándares exigidos. La web tiene sus grandes carencias propiciadas por aquella batalla inicial que comentaban en aquel artículo de Wired de 1997, donde uno de los contendientes, Microsoft, pensaba andar su propio camino, aislado de la opinión del mercado, con estrategias oscuras y siendo técnicamente inseguro. Les salió mal.

Auguran un aumento en el uso de Internet desde dispositivos móviles en cinco años. Parece lógico pensar que nos iremos acostumbrando a este tipo de terminales, que incluyen sus propios sistemas operativos y por tanto las aplicaciones de conexión a la red que permiten hacer uso de la misma. Es por este uso masivo de la web 2.0 desde dispositivos móviles y algunos nuevos 'cacharros' aparecidos en el mercado lo que ha hecho pensar al autor del artículo de Wired que toda conexión a Internet va a pasar por aplicaciones especificas desde estos dispositivos, haciendo que el formato web quede relegado al olvido. Pero, ¿Porqué no van a coexistir dos o más formas de acceder a la misma información ?

Servicios de pago en Internet, evolución y coartada.
La web ha cumplido 18 primaveras alcanzando así su mayoría de edad. Dicen que lo intelectual es "amar lo gratuito". A medida que nos hacemos mayores, madurando en algunos casos, apreciamos cada vez más los servicios y, si nos convencen, pagamos por ellos. Dicho de otra manera, los jóvenes que están sin un duro, prefieren bajarse canciones y aplicaciones antes que rascarse el bolsillo. Se ha superado el miedo a pagar en Internet aunque con algunos matices sobre el tipo de producto que compramos. Pagamos las entradas de cine para ir directamente a ver la película y no esperar colas o el billete de avión para no perder tiempo en el embarque. Esto puede haberse dado por una cuestión de comodidad y no de verdadera confianza en el comercio electrónico.

Conclusión: Se impondrá lo que resulte más útil.
Como si fuera una prueba de resistencia, en realidad no dista mucho de la realidad, todo lo nuevo que va apareciendo en lo relativo a "tecnologías de información y comunicación" necesita un espacio y un tiempo para quedarse entre nosotros. Si no hay nada que hayan inventado después del vaso es porque simplemente no hay nada mejor. Algo así pasará con la web.

El argumento principal del artículo sigue siendo el de hace más de diez años, el de que es hora de decir adiós a la web y a los navegadores porque emergen nuevos dispositivos y usos. O es un intento de apuntarse dos tantos en uno o no han tenido la precaución necesaria para dejar tiempo y que la sociedad lo asimile y podamos sacar algunas conclusiones mas definitivas. Larga vida a la navaja de Occam.

Publicado en Asturiano, Les Noticies núm. 698.